Mi padre siempre dice que la vida es un sendero sobre un segmento, y que nuestra misión consiste en ir del punto A al punto B de manera que al llegar al punto B hayamos acumulado la mayor cantidad posible de felicidad. Sólo si lo conseguimos podremos decir que el esfuerzo de vivir ha sido válido, y entonces no tendremos miedo a la muerte. Esto era lo que mi padre me explicaba, con una mezcla de cariño y enfado, cada vez que de niña me despertaba llorando, pensando en la muerte y el fin del mundo. Por aquel entonces creía que eran consejos estúpidos, pero lo cierto es que me sirvieron hasta el punto de que se han convertido en mi propia filosofía de vida.
Ser feliz. Cuando pensamos en esta idea la encontramos tan efímera e imposible de alcanzar que ni intentamos hacerlo, o eso decimos. Pero como siempre el ser humano se contradice, pues a lo largo de toda nuestra vida peleamos por tener cerca a la gente que amamos, elegir nuestras ocupaciones, estudios o hobbies y conseguir un trabajo en el que nos podamos sentir realizados. Al fin y al cabo esto no es sino correr detrás de un ente que no tocaremos, pero que nos da fuerzas para, al menos, levantarnos cada día.
Sin embargo, y ya al margen de las grandes decisiones, encontramos un grupo de pequeños detalles a los que no damos importancia, pero que por alguna razón en algún momento determinado ocuparon nuestra mente. Me parece algo horrible que desaparezcan de nuestras vidas sin dejar apenas rastro, y por eso quiero dedicar mi humilde hueco en el gran universo virtual a todas esas cosas que resultan aburridas si las contamos en una cafetería usando nuestra propia voz pero que quizás con una pizca de estética consigan hacer disfrutar a más de uno.
Hoy, tras muchos días sin hacerlo, he cogido el autobús, y me he quedado sencillamente prendada de una conversación entre dos ancianos que hablaban sobre los jóvenes y el respeto. Más tarde, se ha sentado a mi lado una niña de pelo rojizo que escuchaba música en unos enormes auriculares. Al igual que mi única ocupación era observarla disimuladamente, la suya era cantar con voz sorda la letra de sus canciones. Y de repente, esbozó una sonrisa sencillamente maravillosa. Fue en ese momento, imaginándomela recordando un beso, una locura o un momento especial en su vida, cuando me pregunté por qué una charla entre dos señores de la España profunda o una sonrisa de una pelirroja no podían ser datos dignos de recuerdo y mención.
Por eso este es su lugar, porque me voy a entrometer en sus vidas y a robarles un instante de ellas; y a la vez es el mío, porque todos esos instantes robados más algunos que pertenecen a mi propia vida conforman la persona que soy, y probablemente la que seré.
felicidad. es al fin y al cabo lo que nos mueve a hacer el 99 por ciento, si no el 100 por cien, de aquellas cosas que hacemos a lo largo de nuestros días. satisfacción, bienestar, comodidad, disfrute... son palabras que nos acercan cada vez más a ese concepto tan abstracto, tan diferente para unos y otros en este mundo en el que no hacemos más que buscarlo sin llegar a encontrarlo plenamente. me gusta tu idea, me intriga el principio, quiero más y... por qué no decirlo? siento cierta envidia al darme cuenta de que yo también he pensado millones de veces en esas personas y no se me ha ocurrido esta idea tan deliciosa de retratar, de inmortalizar esas jugadas de completos desconocidos que se quedan en tu mente a fuego. me parece un gran motivo para comenzar un blog que seguramente, me dará momentos de satisfacción, bienestar, comodidad y disfrute, y me acercará un poquito más a la felicidad =)
ResponderEliminarporti
Inercia. Costumbre. Presión social. Son al fin y al cabo las que nos mueven a hacer el 99, 9% de las cosas.
ResponderEliminarBien es cierto que el concepto de felicidad es una utopía a la que todos aspiramos; pero la felicidad, al igual que cuando tomamos un puñado de arena, se escapa entre nuestros dedos. La felicidad es algo tan efímero, momentáneo, una chispa de escasos segundos a la que difícilmente se le puede llamar "estar feliz".
En mi humilde opinión llamamos estar feliz a la ausencia de dolor sufrimiento y pena. Felicidad=No Tristeza
Triste, puede ser.