jueves, 2 de diciembre de 2010

Cuarto momento: diecinueve años

El mundo es un escenario donde sólo importan las relaciones de poder, la riqueza y las apariencias, y ser alguien en un marco así se convierte en una hazaña imposible. La sinceridad y la bondad ya no tienen cabida, las máscaras se han apoderado de nuestras vidas y ya conforman nuestra segunda piel. Pero afortunadamente todavía quedan rayos de luz que dan sentido al mundo, y, en este caso concreto, a mi vida. Empecé este blog diciendo que iba a hablar de detalles y hoy quiero rendir homenaje a alguien que siendo un detalle, como todos, para el mundo, para mí es un fragmento esencial y una de las personas que hacen que día a día me sienta afortunada de pertenecer a esto que llamamos realidad.  

Ella se metió en mi vida casi por sorpresa, un veintisiete de Diciembre en el que llovía y hacía frío en la calle y en mi interior. Mis experiencias inmediatamente anteriores habían sido las peores de toda mi vida, y necesitaba un alma sincera y buena que me ayudara a volver a creer en el ser humano. Me abrió las puertas de su vida y me dejó entrar sin titubeos, sin mentiras, mostrándome a una persona maravillosa de la que a día de hoy me siento muy orgullosa. Es una persona con coraje, valor, que es capaz de superar cualquier cosa, con un corazón puramente daliniano, duro por fuera para que las heridas del tiempo no le afecten, blando por dentro porque es capaz de amar y sufrir con toda la intensidad que podamos imaginar.

Sólo ella es capaz de hablar durante tres horas sin resultar exasperante, sólo ella es capaz de hacer que una canción cobre tanta magia, sólo ella es capaz de saber antes que yo cómo me siento, solo ella sabe reírse después de una agotadora operación, usando como pretexto una conversación telefónica con una amiga o un batido de fresa que su perro ha derramado sobre el sofá. En definitiva, solo ella es como ella, y por suerte tengo la gran satisfacción de tenerla en mi vida.

Hoy me salto a medias mi propio protocolo, pues en vez de robar un momento cualquiera que dentro de unos años se borrará de mi memoria, robo dos años de los diecinueve que cumple hoy, dos años que hemos pasado juntas y que espero que se conviertan en muchos más.

Feliz cumpleaños, amiga mía. 

4 comentarios:

  1. "...un corazón puramente daliniano, duro por fuera para que las heridas del tiempo no le afecten, blando por dentro porque es capaz de amar y sufrir con toda la intensidad que podamos imaginar."

    Qué bonita forma de decir que Aly tiene un crustáceo como corazón no?

    Sí, supongo que comentaré en todas tus entradas menos en la que me corresponde hasta que encuentre una respuesta adecuada xDDD

    ResponderEliminar
  2. Porti veo que has captado la idea perfectamente... el corazón de Aly es un camarón.. si si... Aly yo tambien te quiero =)

    ResponderEliminar
  3. jajajaj acabo de leer vuestros comentarios... xD soy un hermitaño xD

    ResponderEliminar